
Han sido semanas muy duras, lo único que puedo decir es que no perdiste la batalla... fue el destino que hizo trampas y te nos arrebató.
Nos robaron tu acento andaluz, tus sonoras carcajadas, tus guisos, tu reinado sobre el mando a distancia (y la tiranía que ejercías con el Canal Cocina) y todos aquellos pequeños detalles que no apreciamos en su debido momento pero que te hacían única y que ahora nos hacen esbozar sonrisas amargas. Por un error, un fallo que jamás debería haber ocurrido, jamás volveré a oír tu voz a través del teléfono, ni a ilusionarme con verte, ni a enfadarme contigo, ni a hacerte reír.
Intento no odiar, pero visto lo ocurrido se me hace muy difícil. Es injusto, demasiado injusto. Te merecías mucho más.
Bye, bye grandma.